Mutantes Clandestinos: Una estructura disipadora?
“Una forma estable efectúa en el tiempo
una especie de recorrido que la lleva a sufrir perturbaciones.
Cuando respecto a las perturbaciones ésta no cambia,
entonces se mantiene estable; pero cuando frente a las perturbaciones
hay una mutación, entonces significa que aquella forma
ha atravesado un umbral “catastrófico” que ha cambiado su estructura” (1)
una especie de recorrido que la lleva a sufrir perturbaciones.
Cuando respecto a las perturbaciones ésta no cambia,
entonces se mantiene estable; pero cuando frente a las perturbaciones
hay una mutación, entonces significa que aquella forma
ha atravesado un umbral “catastrófico” que ha cambiado su estructura” (1)
Para el colectivo Mutantes Clandestinos el modus de elección del lugar a intervenir, del espacio público, obedece a un sentido de pregnancia entendida como el punto de mayor atracción, el punto que ofrece una lectura de desafío y que se muestra en perfecta tensión con las posibilidades plásticas que se pueden sustraer de el.
"Existen también morfologías que propiamente no son formas, sino
"Existen también morfologías que propiamente no son formas, sino
entidades en busca de su propia forma: las “formas informes”, estas poseen un estatuto muy especial: no están dotadas de ninguna estabilidad estructural, sino que asumen el aspecto de cualquier atrayente estable que aparezca en su campo de acción". (2)
Dentro de estas dinámicas el trabajo emprendido en el mirador del cerro Chepe en la ciudad de Concepción (región del Bio- Bio, Chile) corresponde a la serie : embalajes, encomiendas y paquetes; entendiendo la “serialidad” como manifestación o actuación que conlleva una insistencia ligada al Pop-art.
Dentro de estas dinámicas el trabajo emprendido en el mirador del cerro Chepe en la ciudad de Concepción (región del Bio- Bio, Chile) corresponde a la serie : embalajes, encomiendas y paquetes; entendiendo la “serialidad” como manifestación o actuación que conlleva una insistencia ligada al Pop-art.
La intervención consiste entonces en el embalaje urbano realizado en papel Craft en el que se graban a través de stencyl los códigos “frágil”, “ordenar”
y otros, propios de los envoltorios de seguridad para objetos de consumo doméstico.
El colectivo comenzó a utilizar la retórica del embalaje al trabajar con los residuos encontrados en el circuito urbano que recorren en búsqueda de material para intervenir. Mirando las cajas que las grandes tiendas desechan surgió toda esta iconografía propia de información relativa al contenido. Precariedad que habla de los modos de aprendizaje del arte en Chile: la educación a través de libros y fotocopias, así como también la inexistencia de obras en los museos nacionales de la “tradición” que constituye la historia del arte y que nos llega en su pleno desfase o en su iconografía virtual.
Al interior del colectivo se genera un programa tribal; de circulación de sus integrantes donde existe un núcleo que sin embargo puede ser reemplazado,
...los individuos son todos intercambiables, definiéndose únicamente por un estado en un momento determinado, de tal manera que las operaciones locales se coordinan y que el resultado final global se sincroniza independientemente de una instancia central.(3)
Esta fluida identidad artística grupal que no cesa de cuestionarse a si misma, se conforma también en una vertiente virtual configurando una identidad de grupo para la red en la llamada blogósfera.
Este perfil constituido en la net posibilita la construcción de una audiencia que talvés esté más despierta que la conformada por los transeúntes que reciben con fría sorpresa las transformaciones de sus no-lugares.
La comunicación intermitente (en el origen, en el destino y en el mensaje) se funda, de tal modo, en formas generales de turbulencia, dimensión fraccionada, vórtice, que abaten el orden normal de la comunicación misma y proponen un orden nuevo. Sólo que este “orden nuevo” de la comunicación funciona a condición de que se realice al mismo tiempo también una especie de mutación perceptiva. La percepción tradicional-estática- ya no basta. Se necesita un crecimiento de destreza perceptiva y de velocidad gestáltica. (4)
El mirador del cerro Chepe es ante todo un rito de paso, una localidad averiada por la movilidad, que puede resultar análoga al arte en cuanto a que sabemos que este se desplazó desde su propia institucionalidad, escuelas de arte, museos, galerías, al circuito urbano especialmente bajo el alero del site specific.
Aún así, bajo este rotulo (site specific) se ha clasificado gran parte del arte actual contribuyendo a una aglutinación a veces arbitraria designada para coincidir con una política del arte fuera de los mecanismos museísticos y de galerías, en donde el arte no se convierta valor de consumo.
Talvés el proponer el término sitio in-específico sea más apropiado para delimitar los lugares que son cartografiados, por tanto explorados por este colectivo.
y otros, propios de los envoltorios de seguridad para objetos de consumo doméstico.
El colectivo comenzó a utilizar la retórica del embalaje al trabajar con los residuos encontrados en el circuito urbano que recorren en búsqueda de material para intervenir. Mirando las cajas que las grandes tiendas desechan surgió toda esta iconografía propia de información relativa al contenido. Precariedad que habla de los modos de aprendizaje del arte en Chile: la educación a través de libros y fotocopias, así como también la inexistencia de obras en los museos nacionales de la “tradición” que constituye la historia del arte y que nos llega en su pleno desfase o en su iconografía virtual.
Al interior del colectivo se genera un programa tribal; de circulación de sus integrantes donde existe un núcleo que sin embargo puede ser reemplazado,
...los individuos son todos intercambiables, definiéndose únicamente por un estado en un momento determinado, de tal manera que las operaciones locales se coordinan y que el resultado final global se sincroniza independientemente de una instancia central.(3)
Esta fluida identidad artística grupal que no cesa de cuestionarse a si misma, se conforma también en una vertiente virtual configurando una identidad de grupo para la red en la llamada blogósfera.
Este perfil constituido en la net posibilita la construcción de una audiencia que talvés esté más despierta que la conformada por los transeúntes que reciben con fría sorpresa las transformaciones de sus no-lugares.
La comunicación intermitente (en el origen, en el destino y en el mensaje) se funda, de tal modo, en formas generales de turbulencia, dimensión fraccionada, vórtice, que abaten el orden normal de la comunicación misma y proponen un orden nuevo. Sólo que este “orden nuevo” de la comunicación funciona a condición de que se realice al mismo tiempo también una especie de mutación perceptiva. La percepción tradicional-estática- ya no basta. Se necesita un crecimiento de destreza perceptiva y de velocidad gestáltica. (4)
El mirador del cerro Chepe es ante todo un rito de paso, una localidad averiada por la movilidad, que puede resultar análoga al arte en cuanto a que sabemos que este se desplazó desde su propia institucionalidad, escuelas de arte, museos, galerías, al circuito urbano especialmente bajo el alero del site specific.
Aún así, bajo este rotulo (site specific) se ha clasificado gran parte del arte actual contribuyendo a una aglutinación a veces arbitraria designada para coincidir con una política del arte fuera de los mecanismos museísticos y de galerías, en donde el arte no se convierta valor de consumo.
Talvés el proponer el término sitio in-específico sea más apropiado para delimitar los lugares que son cartografiados, por tanto explorados por este colectivo.
La práctica del envoltorio se asemeja a las estrategias utilizadas por Christo pero se distancia no solamente por la virtud de su agrupación, de su otredad, de su conformación grupal sino también y obviamente por situarse en una escala micro, y a un “low cost” ostensible y asumido como herramienta de obra. Más similitudes encontraríamos acá con las prácticas del C.A.D.A en cuanto a su accionar que opera en la clandestinidad.
Mutantes Clandestinos se ubica en la línea de grupos que viven la distancia crítica como oportunidad y el espacio público como soporte de obra. Se expande en una red de cooperación e intercambio a través de la red, tensando los lugares locales con lo global. Es este intercambio que posibilita otra plataforma de recepción es lo que convierte su operatividad en una especie de agenciamiento:
Un agenciamiento es precisamente ese aumento de dimensiones en una multiplicidad que cambia necesariamente de naturaleza a medida que aumenta sus conexiones. (5)
La mutación reside también por tanto en la permeabilidad del soporte en la adaptabilidad y expansión que expresen no sólo a nivel de las intervenciones sino a nivel de la red y sus múltiples conexiones.
Las acciones del colectivo mutantes clandestinos sobre el espacio público a nivel no sólo de cartografía y por tanto de exploración sino también de “perturbación” insistente del entramado urbano pueden convertirse a través de su insistencia, (de sus pivotes en los cuales estas acciones giran) en una frecuencia de fluctuación que permite a parte del sistema, el fragmento, obtener otro orden en la conformación de las cosas.
De esta manera el traspasar el estado de umbral, será más que un supuesto de la teoría de la catástrofe, un supuesto científico un correlato en el campo desplazado del arte y por fin si esto no se consigue no será seguramente por la baja fuerza de sus inadaptadas convicciones.
Mutantes Clandestinos se ubica en la línea de grupos que viven la distancia crítica como oportunidad y el espacio público como soporte de obra. Se expande en una red de cooperación e intercambio a través de la red, tensando los lugares locales con lo global. Es este intercambio que posibilita otra plataforma de recepción es lo que convierte su operatividad en una especie de agenciamiento:
Un agenciamiento es precisamente ese aumento de dimensiones en una multiplicidad que cambia necesariamente de naturaleza a medida que aumenta sus conexiones. (5)
La mutación reside también por tanto en la permeabilidad del soporte en la adaptabilidad y expansión que expresen no sólo a nivel de las intervenciones sino a nivel de la red y sus múltiples conexiones.
Las acciones del colectivo mutantes clandestinos sobre el espacio público a nivel no sólo de cartografía y por tanto de exploración sino también de “perturbación” insistente del entramado urbano pueden convertirse a través de su insistencia, (de sus pivotes en los cuales estas acciones giran) en una frecuencia de fluctuación que permite a parte del sistema, el fragmento, obtener otro orden en la conformación de las cosas.
De esta manera el traspasar el estado de umbral, será más que un supuesto de la teoría de la catástrofe, un supuesto científico un correlato en el campo desplazado del arte y por fin si esto no se consigue no será seguramente por la baja fuerza de sus inadaptadas convicciones.
Isabel Núñez Urra.
(fragmento del ensayo "Mutantes Clandestinos: una estructura disipadora?")
Notas y Bibliografía.
(1) Omar Calabrese, La era Neobarroca, Madrid- España, 1992, pag.127.
(2) íbid, pag.129.
(3) íbid, pag.145
(4) Gilles Deleuze y Félix Guattari, Rizoma, Introducción a Mil Mesetas, Pag 6
(1) Omar Calabrese, La era Neobarroca, Madrid- España, 1992, pag.127.
(2) íbid, pag.129.
(3) íbid, pag.145
(4) Gilles Deleuze y Félix Guattari, Rizoma, Introducción a Mil Mesetas, Pag 6

Cerro Chepe, Concepción, residencia: 01 - 07 Noviembre de 2008.
colectivo Mutantes Clandestinos (Valdivia) en Revista Plus (Concepción).



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